El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires resolvió dar de baja el proyecto para construir un estacionamiento subterráneo bajo la Plaza Armenia, en el barrio de Palermo, luego de las protestas impulsadas por vecinos y organizaciones que cuestionaban el impacto ambiental de la obra.
La iniciativa contemplaba el cierre del espacio verde durante al menos dos años para ejecutar los trabajos, lo que implicaba la remoción de gran parte del arbolado de la plaza. Según denunciaban los vecinos, muchas de esas especies no podrían ser replantadas, afectando de manera permanente el patrimonio ambiental del lugar.
La decisión fue confirmada por el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, quien comunicó a representantes del barrio que el proyecto no avanzaría. Desde los colectivos vecinales celebraron la marcha atrás y señalaron que el reclamo social fue determinante para frenar la iniciativa.
Las organizaciones también habían advertido que la licitación se había impulsado sin un estudio socioambiental adecuado y que las excavaciones previstas ponían en riesgo las raíces, la estabilidad y la supervivencia de los árboles de la plaza.
El proyecto formaba parte de un plan más amplio del Gobierno porteño para habilitar nuevas concesiones y desarrollos en parques y plazas de la Ciudad, una política que generó cuestionamientos por parte de organizaciones ambientales y vecinos de distintos barrios.
Desde el colectivo Palermo Resiste, que reunió más de dos mil firmas contra la iniciativa, sostuvieron que Plaza Armenia ya soporta una fuerte presión comercial y que el espacio verde cumple un rol fundamental para el equilibrio urbano y la calidad de vida de los habitantes de la zona.